martes, 21 de mayo de 2013

Destino (Fátum)







La concatenación de hechos y experiencias que suceden en el tiempo es lo que me ha llevado hasta aquí. Son los momentos que han ido dando forma a mi vi vida. 
Me paro a pensar en las decisiones que he ido tomando a lo largo de ella y observo que si hubiera cambiado solo una de ellas, seguramente mi camino habría sido distinto.

Hablo de decisiones de suma o relevante importancia, o cierta importancia. No decisiones banales como que tipo de corte de pelo me hice con catorce años o el tipo de moto que me compré. Eso va con la personalidad de cada uno y se moldea con el tiempo, los años, las modas... Siempre guardas esa parte esencial de ti en todo lo que haces y absorbes otro tanto de lo que tienes a tu alrededor.

Miro hacía atrás y hago balance de las elecciones que he tomado cuando el camino se bifurcaba o llegaba a una encrucijada donde debía decidir cual tomar.
Quizá si en lugar de haber elegido abrir mi primer bar de copas me hubiese ido a Holanda a vivir con mi tío no hubiese amasado esa deuda tan grande con el banco porque ese bar fue una ruina desde el minuto uno. Igual estaría viviendo en Holanda aun, o en otra parte del mundo...
Quizá si esa tarde cuando mi hermano me ofreció a acompañarlos a cenar con una amiga yo hubiese declinado la invitación y me hubiera quedado tomando café con mi amiga todo habría sido diferente...

Lo que no pasó ya nunca lo sabré, no podemos volver atrás, ni siquiera con nuestros pensamientos o nuestra imaginación. Podemos suponer pero siempre nos quedará la duda de como habría sido si...
Lo cierto es que gracias a que no me fui a Holanda y a que fui a cenar con mi hermano aquella noche y su amiga hoy estoy aquí. 
Amasé una gran deuda con el banco, pero el dinero viene y va y de los errores se aprende. Conocí a aquella amiga que hoy en día es mi mujer. Esa mujer que me ha dado lo más grande que tengo en la vida, mi hijo Pablo. 
Quizá si hubiera elegido otro camino no habría conocido las maravillosas personas que me he encontrado en el camino (o serían distintos), algunos hoy son buenos amigos. Quizá no habría descubierto una ciudad encantadora como es Sevilla, sus gentes y su alegría ni habría dado con mis huesos en esta ciudad desde la que escribo.

Creo que nuestros pasos son escritos en un mapa imaginario justo en el momento en el que empezamos a andar. Pero tengo claro que somos nosotros quienes vamos dando forma a ese camino con nuestras decisiones. 

No podemos culpar a nada ni nadie de quien somos, de donde estamos o lo que vivimos. Siempre hay otra opción y tu eres quien elige.

Trazamos nuestro camino, forjamos nuestro Destino



Isaac Ortigosa