martes, 9 de abril de 2013

Los Amarillos (I)




Ha llegado a mis manos un texto que me gustaría compartir con todos vosotros. Habla de las relaciones personales más allá de la amistad, la pareja, la familia o los conocidos.
Una lectura profunda para reflexionar sobre esas personas que entran en nuestras vidas, a veces un instante, a veces para siempre pero que dejan una huella imborrable en nuestros corazones. Que nos aportan experiencias y momentos que nunca olvidaremos y que nos invitan e incitan a seguir viviendo, disfrutando de cada una de esas personas que vienen y van y de aquello que nos aportan, nos dan y les damos.

Es un extracto del libro El mundo amarillo de Albert Espinosa.

Los Amarillos:

Amarillo. Definición: Dícese de aquella persona que es especial en tu vida. Los amarillos se encuentran entre los amigos y los amores. No es necesario verlos a menudo o mantener contacto con ellos. La forma de relacionarse con los amarillos es el cariño, la caricia y el abrazo. Consigue privilegios que antes estaban en posesión solo de la pareja.

Intentaré hacer una lista de conceptos de cosas que pueden hacerse con un amarillo. La lista, como todo en este libro, no tiene que ser impuesto, ni mucho menos seguido a rajatabla. Luego, uno debe decidir lo que sirve y lo que no sirve. No es filosofía, no es religión, tan sólo son lecciones del cáncer aplicadas a la vida, y como tal deben entenderse.


Así que no hay posibilidad de discusión; sé que alguien puede decir: " Con un amarillo puedes acostarte". Otro pensará: "los amarillos son los amantes de toda la vida". Y un tercero dirá: "Todo esto de los amarillos no tiene ni pies ni cabeza, yo he tenido siempre amigos con los que he hecho las mismas cosas q tu dices que hay que hacer con los amarillos". Mi respuesta es que me alegro, me parece genial. Sin duda, todo el mundo tiene sus amigos y tiene su forma de comunicarse con ellos. Como decía un psicólogo del hospital: "la suerte es ser como eres. La desgracia es no poder entender cómo es la otra gente".


Sigamos, pero antes que nada hay que contestar a la segunda cuestión: ¿los amarillos son maculinos o femeninos? Puedes tener amarillos chicos y amarillos chicas, lo importante es el concepto amarillo, y para mí engloba ambos sexos.


Volviendo a la cuestión de qué se puede u qué no se puede hacer con los amarillos, seguro que estás ansioso por saberlo. Pues ahí va una pequeña lista de cuatro puntos. Luego ya añadiremos más.
Debo aclarar que no están en orden, ni tan siquiera tienes que realizar todos estos puntos con un amarillo. Lo importante de los amarillos es tener la sensación de haber encontrado un alma gemela, una persona que te marca (una evolución de la amistad).
Y tras cerciorarte de que cierta persona puede ser un amarillo, puedes intentar hacer estas cosas:

Hablar:


En eso no se diferencia mucho de otro tipo de relaciones. Quizá el matiz es que se habla con un desconocido, y que lo que te ha impulsado a hablar es una sensación de que esa persona es un amarillo.
Con los amarillos sientes que les puedes contar secretos ocultos, abrirte. Puedes llamarles a horas intempestivas. Sientes que a veces no necesitas establecer contacto; puedes estar meses y meses sin decir nada y cuando vuelves a verlo todo seguirá igual.
Las palabras están demasiado valoradas, así que lo importante no es la cantidad sino la intensidad. Hay amarillos de dos conversaciones y otros de cincuenta.

Abrazos y Caricias:


Este mundo funcionaría mejor si hubiera más abrazos y caricias. En el hospital, nos apoyàbamos en los demás, nos abrazábamos. (Y eso q lo primero que pierdes cuando estás enfermo son los abrazos; la gente lo cambia por palmadas en la espalda. A veces pensábamos que no moriríamos de cáncer sino de las palmadas en la espalda).
El abrazo amarillo consiste en abrazarse aproximadamente dos minutos. Y sentir la respiración de la otra persona. Es importante sentir la respiración.
En cuanto a las caricias, ¿dónde hacerlas? Donde quieras. En la mano, en la cara, en el brazo, en la oreja, en la pierna. Donde creas que debes acariciar. Creo que uno de los grandes errores es no acariciarse más a menudo, sentir el calor de una mano, la temperatura y el tacto de una mano sobre ti.
Recuerdo que en el hospital nos acariciábamos. Era algo natural, normal. Era simple y llanamente cariño; no había ninguna otra connotación.
Creo q en este aspecto los amarillos se apoderan de una parcela que siempre ha sido de la pareja. Pero no hay que tener ni miedo ni celos, ni tan siquiera pensar que será mal entendido; el cerebro necesita la combinación correcta para dejar entrar nuevas ideas. Debes dejarte empapar antes de juzgar.
Acariciar y abrazar son dos parcelas que la amistad no tienen como propias, aunque es la evolución natural que necesitan los amigos. Los amarillos lo consiguen y lo disfrutan.

Dormir y Despertar:

Ver despertar a alguien es media vida amarilla. No tiene porque ser en la misma cama, puede ser en dos camas, pero es importante conseguir ese clima, donde cada amarillo duerma y cada amarillo se despierte siete u ocho horas después ¿Con cuántas personas has dormido en tu vida y no has practicado sexo?"¿Ha sido por un viaje? hazte esta pregunta. Seguramente será poca gente. Y si es en la misma cama, todavía serán menos. Éste es otro error de la sociedad: pensar en el dormir y en el despertar como algo funcional, cuando s un hecho tan importante como comer o cenar.
Todo el mundo cena y come con amigos. ¿Cenamos? ¿Comemos juntos? Es la parcela de los amigos. Eso y viajar. Pero, ¿dormimos juntos? ¿Despertamos juntos? Eso no entra dentro de los habitual y es absolutamente necesario. Diría más, es vital.
Se cree que dormir es algo tan personal que debe ser solitario o compartido a través de sexo, pero ésta es otra parcela q los amarillos ganan.

Separarse: 

Debes saber que un amarillo no necesita tanto tiempo como un amigo; no necesitas tenerlo toda la vida. Un amarillo puede ser de horas, de días, de semanas y de años. Del tiempo q se necesite.
Pero a un amigo no hay que cultivarlo; no le debes nada, no debes cumplir con él. Tienen y deber tener caducidad. No debes ni tan siquiera enviarle un e-mail, una llamada o un sms para mantener algo vivo.
Estuvieron contigo, te ayudaron en determinado momento o les ayudaste en un momento concreto. Luego continúan su camino y se convierten amarillos de otros.
Ese no sentir que estás obligado a nada es fundamental en el mundo amarillo. Las obligaciones, la confianza, lo estropea todo.
¿Hay amarillos que duren toda una vida? Claro que sí. Yo tengo un amarillo al q conocí con diecinueve años; llevamos catorce años de amarillos. Es mi amarillo mas antiguo y todavía creo que nos quedan bastantes años.

¿Hay amarillos q duran horas? También. Son los que encuentras en una consulta externa de hospital, en un café, en un aeropuerto, en la calle, en una piscina. Amarillos de horas.
Mientras estuve en el hospital cumplí con mucha gente de allí las cuatro reglas que he explicado: tuve muchos compañeros de habitación con los que dormí y desperté mientras estuve ingresado, con los que me abrazaba (cuando lo necesitábamos), con los que hablaba de todo (de muertes, de pérdidas, de cine) y a los que perdí, pero no sentí tristeza al perderlos. Sobre todo porque lo que aprendí de los amarillos, lo que me dieron, continúa dentro de mí.

Pero muchos de ellos no fueron amarillos. Creo que en mi época de hospital conocí tan sólo a 5 amarillos. El resto fueron amigos.
Sé que te preguntarás cómo se puede diferenciar y sobre todo cómo se pueden encontrar. ¿Cuàl es la forma de distinguir un amarillo de un amigo? Bueno, como en todo en la vida depende de las sensibilidades de cada uno, pero en el siguiente capítulo daré algunas premisas para responder a estas preguntas y a muchas más.


A menudo, yo como escritor y supongo que tú cono lector, necesitamos que un capítulo acabe. A veces para ir a dormir (una parte de vosotros estará en una cama ahora); otras veces para dejar una piscina, una playa, una hamaca, una silla o un sofá. Deseo y espero q este sofá, esa silla o esa hamaca sea tu sitio favorito para leer.


Decía Stephen King que debes encontrar el mejor lugar de tu casa para escribir una novela porque luego desearás q el lector esté en el mejor de la suya leyendo. De esta manera se produce una comunicación total. Pues yo puedo asegurarte que estoy en mi silla favorita, escribiendo en mi pantalla escogida para la ocasión y sintiéndome muy feliz contándote todo esto.


Sin embargo, yo también necesito que se acabe el capítulo. Los escritores también deben acabar un capítulo para pensar, para reflexionar acerca de lo que han escrito y para hacer una pausa. Del mismo modo que quizá tú estés a punto de dormir, de ir a la playa o a la piscina, a comprar el pan o quedar con alguien que con suerte puede ser tu amarillo.



Fuente: El mundo amarillo-Albert Espinosa





Isaac Ortigosa