jueves, 16 de mayo de 2013

Ciencia Ética






Estos días ha saltado una noticia a las pantallas de televisión, revistas de prensa, periódicos y webs de actualidad de todo el mundo.

(...)  Un científico ruso ha logrado clonar células madre humanas embrionarias a partir de células de piel humana. Éstas serían capaces de transformarse en cualquier otro tipo de célula del cuerpo. El descubrimiento que se ha producido a través de la clonación podría servir para restaurar en el futuro daños por lesión o enfermedad. No daría lugar al rechazo de los pacientes ya que se implantarían sus propias células.
Enfermedades tales como el Alzheimer, la esclerosis o la diabetes podrían tener cura gracias a estos avances.  (...)

Pues bien. Desde los estamentos más conservadores de la sociedad y la Iglesia hay quien manifiesta su desacuerdo con estos avances y la utilización de los mismos porque dicen estar reñidos con la ética.

A veces es muy complicado terminar de entender a mis semejantes. Bajo mi punto de vista, y cada vez más convencido de ello, lo único que debería importarnos en la vida es que ésta fuera lo más sencilla para todos y cada uno de nosotros.
Si usted pregunta a alguien que tenga esclerosis o diabetes, los enfermos de Alzheimer difícilmente podrán contestarles, que les parecería vivir sin esas enfermedades adivinen cual será su respuesta. Venderían su alma al Diablo con tal de tener mejor calidad de vida.

Para mi todo lo que suponga mejorar la vida misma, la calidad y el tiempo que vivamos en ella, siempre que no implique incurrir en un delito, no puede estar reñido con la ética.
En su libro Ética para Amador,  Fernando Savater define la ética como el arte de vivir, el saber vivir y por lo tanto el arte de discernir lo que nos conviene, lo bueno y lo que no nos conviene, lo malo.  
Por tanto podríamos decir que la ética busca en si mismo vivir la vida llena de felicidad y de una forma plena poniendo para ello todos los medios que la humanidad y sus avances ponen a nuestro alcance.

Si el mismo Dios "clonó" a uno hombre y una mujer y los hizo a su imagen y semejanza, ¿quienes somos nosotros para rebatir ese principio?



Isaac Ortigosa