miércoles, 8 de mayo de 2013

Héroes Anónimos





Quizá algunos de vosotros os levantéis mañana con una noticia parecida a esta:

(...)El grupo Nº 1 del Cuerpo de Bomberos de Fuengirola realizaba maniobras de rodaje de vehículos cuando de repente en la incorporación a la autovía un monovolúmen realiza una maniobra arriesgada que hace girar de forma brusca a un trailer que no puede evitar llevarse por delante uno de los camiones del comboy de bomberos. Otro de los vehículos del cuerpo de bomberos que circulaba detrás colisiona contra el primero quedando su conductor atrapado. Son los mismos compañeros quienes se ponen sus equipos para rescatarlo. Una ambulancia lo traslada al centro hospitalario donde evoluciona favorablemente.(...)(1)

Por suerte no hay que lamentar daños mayores ni vidas humanas. Con suerte el compañero hospitalizado pronto saldrá del hospital y esto quedará en una anécdota más. Una de tantas.

La última vez que estuve en casa de mis padres estábamos cenando cuando mi padre nos relató una de estas historias. Cuentan con cientos de ellas. Basta pararte diez minutos en el parque con ellos para disfrutar de sus momentos. En esos momentos siempre se vislumbra un brillo especial en mis ojos y una sonrisa invade mi rostro, reflejo de ver que es feliz con lo que hace.

Son treinta años de servicio. Es uno de los que entraron a formar parte de los Bomberos de Fuengirola cuando fue creado. Ni el mismo sabía que era ser un bombero. El siempre dice que estuvo a punto de suspender la prueba de trepar por la cuerda, pero que sacó fuerzas de donde no tenía y lo consiguió. Su pundonor hizo que Fuengirola no se perdiera un gran profesional.
Como él hoy en día hay unos veinte hombres. Hombres que como mi padre tienen que dejar sus casas y sus familias por su trabajo. Han sido muchas noches en estos treinta años las que mi padre ha dormido fuera de casa. Noches que compartía con su "otra familia". 

Pienso en las muchas cosas que podría destacar de esos hombres y un montón de ideas, recuerdos y momentos me vienen a la cabeza como una cascada que cae con fuerza. 
Ni que decir tiene que son unos grandísimos profesionales. Pero sobre todo son grandes y buenos amigos. Poseen todas la cualidades para considerarse  "Amarillos"   unos de otros. (2)
Pensad por un momento que durante treinta años trabajáis codo con codo con alguien que está dispuesto a dar la vida por ti, y por el que tu darías la vida sin dudarlo un momento. Pensad que la vida es lo más grande que tenemos. Ellos lo harían.

Esos hombres no solo dan la vida por el compañero. Lo harían por cualquiera de nosotros. Estad seguros.
Lo cierto es que nunca me he preocupado demasiado por los riesgos del trabajo de mi padre. Es una persona muy cuidadosa y confío en sus posibilidades y cualidades. Pero hechos como los de hoy me hacen reflexionar...

Han sido muchas noches y días en los que oíamos salir los camiones con sus sirenas desde casa...
Sofocar un incendio, asistir en un accidente, rescatar personas encerradas en un ascensor, rescates en el mar o por riadas, abrir la puerta de alguien que no podía entrar en su casa...
Muchas esperaba a verlos volver al parque de bomberos desde mi ventana con la satisfacción del deber cumplido.

En estos treinta años han sido muchas noches en los que mi padre no estaba junto a nosotros pero sabéis que... No me importa...  Esas noches todos nosotros contábamos con unos ángeles de la guarda muy especiales.

Si preguntas a un niño qué quiere ser de mayor entre sus opciones preferidas estarán los bomberos. Y en su dulce inocencia y desconocimiento ignoran que yo mejor que nadie los entiendo.

Esa última noche en casa de mis padres me sentí muy orgulloso de él, y de esos hombres que para mi siempre serán Héroes Anonimos.


(1) Hecho verídico ocurrido en la autovía de Fuengirola-Málaga en la mañana del 8/5/13.
(2) Véase la entrada Los Amarillos (I,II,III,IV)



Isaac Ortigosa