viernes, 27 de diciembre de 2013

El Libro De Nuestras Vidas



"Un nuevo año es un libro en blanco esperando a ser escrito. Cada uno de Enero comenzamos a llenar sus páginas con nuestras grandes y pequeñas ilusiones..."

Al igual que en los cuadernos de anotar la vida que usaba Clara clarividente (La casa de los espíritus), o los adolescentes con sus diarios personales donde se van plasmando aquello que consideran importante, lo que les hizo sentir, lo que les hace sufrir, lo que les llena de felicidad o lo que no quieren olvidar.

Este año, el primero de mi vida bloguera, he intentado llevar esta tarea a cabo de una forma sencilla, fácil y comprensible a todos. Poder expresar aquello que llevas dentro, lo que siento, lo que pienso y lo que vivo, que sea tan bien recibido y criticado o que los que lo leen y son partícipes de esto se sientan identificados con ello, o simplemente sientan, es el mayor premio que podría obtener, una gran satisfacción para mi. 

A raíz de él y gracias a esta y otras plataformas y redes he ido conociendo mucha gente, blogueros y lectores que a través de sus palabras, textos, imágenes y post intentan hacernos la vida un poco más amena, un tanto más llevadera. Mundos llenos de ilusión y musas por las que dejarte llevar, con las que volar junto a ellas para tocar las estrellas y surcar el firmamento.

Estas personas que han llegado a mi vida lo han hecho por algún motivo o capricho del destino para cumplir su cometido. Sea cual sea éste y el tiempo que han de quedarse espero que nos empapemos de experiencias y momentos para aprender unos de otros y que perduren por siempre en la memoria.

También he recuperado amistades dormidas que han despertado de nuevo, seguramente esperando a este momento, un momento de mayor madurez y serenidad para todos y que seguramente en la vorágine de los años locos se hubieran perdido o viciado. No se trata de recuperar el tiempo perdido pues eso es imposible (ya escribiré sobre ello), sino de aprovechar todo el que nos queda...

He querido cuidar a los que siempre me acompañan en mi camino, mi mujer y mi hijo, mi familia y amigos de siempre. Personas que sin pensarlo ni saberlo me ayudan a mejorar, de las que seguir aprendiendo y a las que seguir amando.

He conseguido aprender a lo largo de este año que no importa el lugar donde te encuentres, que no vale lamentarte de si la ciudad en cuestión es más o menos atractiva ni pararte a lamentar por qué has ido allí a parar. Para todos los que estamos lejos de nuestros hogares y raíces existe un mismo aprendizaje: no se trata de cuestionar las trabas que te encuentras en el camino, se trata de saber aprovechar las oportunidades que te ofrece.

En definitiva, podría decir que el legado que este año me deja es bastante positivo en muchos o casi todos los aspectos de mi vida, todo es mejorable. Atrás quedan las personas que se fueron, los recuerdos que el latente segundero de nuestro tiempo ha ido grabando en nuestra memoria y las sentimientos que guardaremos siempre en nuestros corazones.

Mientras tanto, mientras que el ocaso de este año queda a nuestras espaldas, en el horizonte se vislumbra difuminado por la bruma de su albor un nuevo lapso incierto, cuanto menos ilusionante. Lleno de días para disfrutar y vivir, sentir y compartir experiencias y momentos. Lleno de noches donde se verán reflejados los sueños por los que seguir siempre luchando. 

"... Y así, poco a poco, vamos escribiendo El Libro De Nuestras Vidas."


Isaac Ortigosa