miércoles, 6 de noviembre de 2013

Dame Alas...



Esta es una entrada muy especial, por su contenido, su significado y su autor. Lo descubriréis al final.





Libérame del tiempo y de las cadenas que me atan a tu cuerpo. 
Suelta las riendas de este corazón, 
antaño salvaje, ahora domado.
 Grítame al oído que soy libre,
 aunque tus palabras se claven en mi alma como finas agujas de hielo, 
transportadas por el frío viento del norte.
Hazme saber que puedo salir del espeso bosque para volver a mi caminar por los senderos y las praderas de la vida, 
en los cuales podré hallar una luz,
 que sin ser como la tuya, 
también sepa guiar mis pasos hacia la felicidad que profesaban nuestros corazones.
Déjame la esperanza que albergo en mi interior, 
pues es la fuerza que mueve mi mundo, 
porque solo ella empuja mis más profundos sentidos en tu dirección. 
Dame tu último aliento en forma de adiós. 
Un adiós que sonará como un hasta siempre, 
pero que quedará ahogado sin letras que formen palabras, 
pues toca callar y despertar de bellos sueños sin bonito final.
Y dame alas, no para elevarme a lo más alto de tu vida,
 sino para descender a la tierra de la que vengo, 
esa que huele a hierba húmeda en la montaña, 
esa que trae el fino aroma salado con la brisa del mar, 
pues allí es donde más feliz me siento. 
Dame alas para volver a mí y dejarte partir a ti.





+ Este texto está escrito por una persona que ocupa un lugar privilegiado en mi vida y en mi corazón. Una persona sensible de la que, a pesar de conocerla durante toda una vida, me ha sorprendido por la forma de plasmar esos sentimientos en un papel, por lo reservado de su personalidad. 
Imagino quien puede ser la musa que inspira estas palabras pero eso tocará a él contarlo, si quiere.
Esta persona es un loco enamorado de la vida, pero sobre todo del amor. No ha tenido mucha suerte en estas artes pero estoy seguro de que el destino, ese fátum que marca nuestro camino le tiene reservado algo bueno para el. 
De lo que si estoy seguro es que sea encontrando el amor, o no, tiene un lugar muy merecido junto a la felicidad. 
Esa persona es mi hermano, Benjamín Set. Autor de Dame Alas...